martes, noviembre 20, 2007

conciencia delivery

El asombro de ver cómo de pronto alguien viene y pretende darme una conferencia sobre cómo mis actos influyen en su imagen por el sólo hecho de conocernos la cara (conociendo ambos, además, la del sonso que le fue con el cuento), sobre cómo mi conciencia, además de servirme como elemento de auto análisis y juicio, debería servirme para prever (y evitar) la forma en que se va a arrugar su cara cuando le vayan con el chisme de mi existencia, y sobre cómo yo debería calibrar mis actos y opiniones no de acuerdo a mi libre albedrío, sino de acuerdo a qué va a pensar de mí este súbito e impertinente repartidor de conciencia a domicilio, me dio primero risa, después gastritis acompañada de una sensación de absurdo inexplicable al pensar en alguien que tiene la insolencia de pensar que puede venir y dejar bajo mi almohada la receta correcta, con niveles de autoflagelación incluídos, de aquello por lo cual es correcto arrepentirme cada noche antes de dormir...tuve luego un sentimiento de ofensa de ver cómo alguien pretende tener la vara que sirva de patrón para comparar y juzgar conciencias, después otra vez me dio risa y después ganas de fastidiar, sensación de tener el aguijón en la palabra, ánimo malvado de soltar la cáscara donde el enemigo no la vaya a ver, pero sin lugar a dudas la vaya a pisar...


CONCIENCIA DELIVERY

Un cero a la izquierda.
Otro cero, puesto a la izquierda del anterior.
La raíz cuadrada de un número negativo.
El color del aire.
La cantidad de espacio en metros cuadrados que ocupa la nada.
El comienzo de una esfera.
El final de esa esfera, que necesariamente exige la existencia del comienzo para poder ser final.
Una página en blanco que no está sobre una mesa.
El revés de la sombra.
El inverso multiplicativo de cero.
La letra N de una brújula dejada intencionalmente y con precisión en el polo norte.
Dientes tratando de morder un trozo de nube.
Un perro que quiere correr más rápido que su cola.
El peso de un punto.
El lugar a donde se va un rayo de luz si lo guardo en una caja.
La narración minuciosa de lo que no ocurre.
Una argolla de humo colgada de un palito.
El orgullo de un dedo que descubre que tampoco a él se le puede tapar con el sol.
La conjugación en primera persona del verbo llover.
Mantenerse despierto contando ovejas que saltan hacia atrás sobre un cerco.
El sudor de una estatua.
La inmovilidad de una batalla.
Un discurso reflejado en un espejo.
Plantas creciendo en la superficie arada de un océano.
Tiempo amarrado a la pata de una silla.
Canto de mudo.
Conteo exacto de lo que no cuenta.
Justo eso.
Un cero a la izquierda.
Ni eso.

4 Comments:

Blogger D e s c o s i d a said...

Mierda, Mario. Sí que escribes bien.
Perdón por ser tan ingrata, te mandaré un mail y te explicaré varias cosas.. Ojalá nos veamos pronto..

11:24 p. m.  
Blogger Daso said...

A mi si me da curiosidad saber quién fue el inspirador de semejante escrito ¿será que no hay suficiente material incriminatorio para otros eventos? por respeto a los lectores deberíamos tener la secuencia de hechos que llevaron a este escrito... solo tenemos el virtuoso final.

5:06 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Basta!!! es hora que escribas algo. Que denuncies tanta inmoralidad cercana a tu casa!!! es el colmo que no tengas más de qué nutrirnos

2:26 p. m.  
Blogger Franco Goyenechea said...

Y qué pasó con tu blog? Acaso se te acabó la inspiración?

6:07 p. m.  

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